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| ¿Qué Cartas NO Lleva? |
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| Artículos Varios - Psicología, Reflexión y Análisis |
| Viernes, 12 de Marzo de 2010 23:24 |
La estrategia estándar de póker lleva al trabajo de leer a tus oponentes para aprender a ponerlos en un rango de manos. Este es un elemento escencial en el repertorio de un buen jugador de poker.
Pero hay más que este tema de “leer manos”, algunas cosas son sencillas, otras no tanto. Pero comencemos con lo más o menos obvio. “Leer” tiene tres niveles: 1) El nivel más básico es acertando el valor de tu mano. David Sklanksy y Mason Malmuth fueron los primeros en desarrollar este tema. Ellos hicieron una significante contribución al juego cuando desarrollaron sus “agrupaciones” de manos basados en su valor de juego. El sistema original de Sklansky y Malmuth no es usado mucho en estos días pero la importancia de este nivel de juego primordial. 2) El siguiente nivel es leer a tu oponente, evaluar el valor de las cartas que lleva, y este es el nivel que generalmente se le llama “lectura de manos” Como la mayoría de nosotros quienes jugamos al juego con regularidad, esta es una habilidad que no se desarrolla fácilmente y debajo trataré de explicar porqué. 3) El tercer y más sofisticado nivel involucra entrar en la mente del oponente. Una vez que has descubierto como jugar tu mano, desarrollado cierta habilidad para leer manos, necesitas ser capaz de descubrir que piensan ellos que tienes tú. Después de todo, si tus oponentes son buenos jugadores de póquer, tambíen pasarán por esos dos primeros niveles. Sin embargo, el tercer nivel está más allá de cualquier discusión de hoy en día, que generalmente se concentra en el nivel dos. Aquí hay un par de heurísticas bien conocidas. Primero, evalúa la situación según los elementos de la posición, los tamaños de los stacks, acción previa y el estilo de juego de tu oponente. Segundo, descubre como la mesa está jugando y el impacto que está teniendo en el resto, y en ti también. Tercero, incorpora cualquier elemento psicológico, como quién está ganando o perdiendo, quién esta en tilt, o quién está en camino, quién está jugando con confianza, quién parece ser que entiende el juego, aunque sea solo un poco. Ahora, integra toda esa información para poner a tu oponente en un rango de manos, deja que la acción posterior te ayude a narrarla. Cuanto más puedes descifrar acerca de que cartas puede llevar, más efectivas serán tus acciones. Fíjate que no he dicho “pon a tu oponente en una mano”. Te concentras en una sola hipótesis, y si te equivocas, estarás en problemas. Tus oponentes jugarán un significante rango de manos de maneras similares. Comienza con un número razonable de posibilidades y deja que la acción a continuación descarte las que no se ajusten. Todo esto son buenos consejos para leer manos. Pero hay una pregunta que no se ha hecho aquí: ¿Qué cartas no lleva? Los mejores profesionales se preguntan esto, y muchos jugadores de límites bajos y medios no lo hacen. Es raramente discutido en la literatura del póker, generalmente por un intrigante efecto psicológico llamado el “sesgo de la confirmación”. Es un pensamiento humano, que significa una tendencia a buscar evidencia que confirme cualquier hipótesis que entendamos, y evitar situaciones que tengamos que refutar. No es irrazonable porque, lógicamente, no es posible probar lo negativo. Supón que yo diga que los unicornios no existen. Tu dudas de ello y me insistes en que lo prube. ¿Adivina qué? No puedo hacerlo. Cada vez que busco dónde podrían estar los unicornios no puedo ver ninguno. Tú me dices, “Hombre, recién estaban aquí pero salieron volando en el momento que te escucharon”. Esto puede continuar infinitamente, y lo único que yo podría hacer es tratar de colectar tanta información acerca de su ausencia que eventualmente dejarías de tratar de persuadirme. Pero todavía podrían haber unicornios, y si no te gusta hablar sobre unicornios, sustituye esa palabra por “Dios” y verás que esta situación se ha dado durante milenios. Entonces, para evitar este desastre lógico hemos desarrollado un sesgo de la confirmación. Si sospechamos que es cierto, es más fácil tratar de descubrir información que nos apoye. En el póker, esto significa que una vez que hemos puesto a alguien en un rango de manos, buscaremos información que lo confirme. El jugador A piensa que el jugador B tiene un gran par. La mesa sale dispareja. B hace una apuesta de continuación. Si A quiere información que confirme su sospecha, podría hacer una mini-subida. Si B vuelve a atacarlo, A asumirá que esto confirma su lectura y se retirará. Cuando este tipo de cosas suceden, tal vez podrás escuchar a A hacer un comentario como, “Sabía que por lo menos tenía reinas, lo sabía”. Pero A podría estar equivocado, pero la manera que tuvo de llevar a cabo la mano no lo dejaría darse cuenta. Tratando de confirmar su lectura no está dejando lugar a otras alternativas. Hagamos que A piense acerca de refutar la asunción de que B tiene un gran par. Tal vez simplemente pague su apuesta de continuación. Si B lleva otras caras (A-K, suited connectors), tal vez no dispare otra apuesta en el turn. Sabrías que esto habría sucedido si hubieras escuchado a A decir algo como, “No pensé que tuviera un gran par, no lo habría jugado de esa manera”. Prácticamente nunca escucharás un comentario así en límites bajos o medios. Si lo haces, presta mucha atención a aquel que lo haya hecho. Si estás un poco confundido, está bien. Jugar un sólido nivel 2 es complejo. No es solamente la complejidad de la estrategia, sino también la naturalidad de nuestra psicología. No estamos cómodos formando hipótesis negativas que no pueden ser probadas. Preferimos confirmar nuestras sospechas y nos parece extraño tratar de refutarlas. Pero si puedes incorporar este truco, puede realmente valer la pena. Podrás obtener mejores lecturas de tus oponentes, e introducir otra capa a tu juego. |
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